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Todo lo que necesita saber sobre la Ortodoncia Debido a que la higiene dental es importante, las visitas regulares al odontólogo deben continuar cada seis mese durante el tratamiento de ortodoncia (o más a menudo si es necesario). Es esencial que el paciente evite las comidas que pueden dañan los aparatos ortodónticos, aquellos muy duros para masticar. El ortodoncista le orientará al respecto.
Una dieta buena proporciona los nutrientes esenciales a los huesos y tejidos que sufren cambios durante el tratamiento de ortodoncia.
Lograr sonrisas bonitas y saludables es un esfuerzo en equipo que involucra al ortodoncista, al odontólogo, y al paciente (y a los padres, si el paciente es joven), y si es necesario a otros especialistas dentales.
El tratamiento también puede beneficiar a los adultos. Los brackets menos visibles y más cómodos hacen que el tratamiento sea más atractivo que nunca.
Se recomienda que la primera visita al odontólogo sea a los 2 años y medio. Esto, para realizar la primera colocación de flúor y limpieza.
A los 5 años de edad debe visitar un ortodoncista por primera vez. Este evaluará la necesidad de iniciar algún tratamiento para minimizar los problemas de crecimiento, o decidirá mantener en observación hasta que lllegue el momento en que se debe iniciar el tratamiento.
No existe un límite de edad. El tratamiento dependerá de la correcta salud dental del paciente, no importando la edad del mismo.
Los beneficios que se obtienen cuando se realiza un tratamiento de ortodoncia son innumerables: salud bucal, función masticatoria, buena digestión y estética facial son algunas de ellas.
Es importante que sea el especialista quien decida cuando y en qué momento comenzar el tratamiento.
La mala oclusión o "mala mordida" es una afección causada por razones tan variadas como: factores hereditarios, por ejemplo cuando un niño hereda una mandíbula pequeña de su padre y los dientes grandes de su madre. También por pérdida temprana de los dientes de leche, por chuparse el dedo, por morderse o empujar el labio o el paladar con la lengua, e incluso por un accidente.
Estos factores inciden radicalmente en el perfil facial del paciente, dando lugar a alteraciones y funcionales dento-maxilares, así como asimetrías faciales.